A ghost story

David Lowery
Una historia de fantasmas (2017) EUA

Por David Jiménez

¿Hay repetición de la propia repetición? ¿Hay idea de idea?, y si es así, ¿qué sería un fantasma? En A Ghost Story el fantasma no es una repetición de la repetición, es duplicación al infinito, no hay repetición de siempre lo mismo, más bien, duplicación de siempre lo mismo. Es decir, la repetición se vale del tiempo esencial, retención-presentación-protensión, esos mismos patrones repetidos en un espacio infinito; la duplicación es la repetición sin tiempo ni espacio en movimiento, siempre presente y al mismo tiempo siempre en duplicación, ya siempre ha estado duplicada. El tiempo del fantasma es siempre presente, pero siempre duplicado, una duplicación que siempre es múltiple, igual a sí misma y sin tiempo ni espacio.


Una aestesis sería válida en este caso, porque las repeticiones no tienen espacio fijo ni tiempo fijo, aunque siga habiendo tiempo y espacio. Todo se realiza al mismo tiempo, de la misma forma y en infinitos lugares iguales. Sin embargo, ¿la duplicación no es movimiento, es ese tiempo y espacio fijo?, podría decir que duplicar siempre lo mismo no es moverse, aunque siempre se esté duplicando, se duplica ahora. La duplicación tiene dos polos, es una intencionalidad trascendental, es un acto eterno de duplicarse; esa duplicación es cerrada y no hay una retención y protensión. Todo correlato tiene su doble múltiple, son dos que se duplican. Por eso, el filme, es una historia de amor no humana. La duplicación siempre es en diálogo, entre dos que son iguales. Se duplican dos que son iguales. Doppelganger ontológico.


Él y ella están acostados en el sillón, escuchan ruidos en otro cuarto, como si alguien rascara algo; todo el tiempo escuchan ruidos sin causa, cosas que se mueven, se caen, el piano suena solo. Pero él, quienquiera que sea, no se quiere mudar como lo ansía ella, la desconocida para nosotros. Él, otro, no se quiere ir, porque, muy dentro de él, sabe que hay fantasmas en esa casa. Dice, él mismo: esta casa tiene historia. Tener fantasmas en casa es tener historia, una definición curiosa sobre el concepto de acontecimiento. El acontecimiento es una consciencia sin cuerpo.


Los fantasmas tienen funciones de consciencia, pero que ya no son humanas. Hay fantasmas en todas las casas, en todas las ciudades, en los desiertos, en las selvas, en todos los lugares del mundo. Hay fantasmas en este texto, que unen cada palabra que estoy escribiendo. Él, yo, muere en un accidente de coche. Ella, tú, se muda de la casa. Ella, cuando yo seguía vivo, en cada casa que vivió, dejaba pequeñas notas escritas en trozos de papel y los escondía en lugares insospechados. Nosotros, todos los fantasmas que son mis dobles, vimos dónde ella y sus dobles, que siempre hacen lo mismo, dejaron su notita en el mismo lugar de siempre. Y él, y los demás, tratan de sacar esa notita que ella dejará siempre en el mismo lugar.


En A Ghost Story el fantasma es consciencia primera, que en cierto momento se vuelve múltiple. ¿En el momento en que llegan otros a vivir en nuestra casa?, ¿en el momento en que destruyen nuestra casa para construir una ciudad de humanos?, ¿en el momento en que el humano se destruye con un invierno nuclear?, ¿en el momento en que el mundo deja de albergar vida animal?, ¿en el momento en que todo se origina?, ¿en que una niña es asesinada junto con toda su familia por una tribu norteamericana?: la niña se deshace enfrente de la visión del fantasma, en una lógica del cuerpo que siempre ha sido, será y es no. Se vuelve a construir nuestra casa y llegamos a vivir en ella. Él sigue tratando de sacar esa notita que dejarás, que trata de dejar algo de ti en todos esos lugares fugaces en que, me dices, has vivido. Yo sigo viendo a mi doble fantasma, lo veo sacar la notita que dejaste en la hendidura de una puerta, lo logra por fin, la lee y desaparece.

Author: ojopinea

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