Elena y la violencia psicológica

Andrey Zvyagintsev
Elena (2011) Rusia

Por Raúl Picazo

“Porque el cine también se lee”, era el slogan de un video-centro donde se rentaban películas de arte, (o así catalogaron las más de doscientas obras que tenían bajo resguardo). Corría el año dos mil diez y el acercamiento a esa oferta de cine fue tan importante como la llegada del internet a mi vida. Cuando recuerdo el slogan, pienso que aquellas películas denominas de arte, tenían mucho de ese encuentro con la palabra que se resguarda en las imágenes que el director o el fotógrafo generan, mediante una dinámica que nos absorbe en lo terso de la escena. Aunque también creo  que una imagen puede tener solo un par de palabras.

La lectura del cine también se hace través de un guión. Hubo un tiempo en que la publicación de guiones cinematográficos era algo normal y necesario, especialmente en lugares donde la censura impedía que se vieran las películas. El título que me ocupa, posee un guión poderoso y es parte de ese cúmulo de películas llamadas de arte. Elena de Andrey Zvyagintsev, marca la pauta por su narrativa, pero también, porque ocupa el tema de la violencia psicológica, más allá de un simple retrato familiar.

¿Qué hay con la protagonista Elena (Nadezhda Markina)? Ella podría ser mi madre. Me hubiera gustado que fuera mi madre. Yo no la hubiera tratado como su hijo, yo no sería ese peso que aguanta día tras día y que tras su aflicción, reconoce como amor. Elena es abnegada, es una madre que siente culpa, que desea que su hijo tenga todo sin que se esfuerce. Él por su parte, la incita a llevar a cabo sus designios. Aprovechándose de ella. ¿Qué piensa la madre cuando absorta hace lo que el hijo quiere? ¿Lo hace por el padre ausente? ¿Siente culpa? ¿Lo hace porque se fue a vivir con Vladimir (Andrei Smirnov), un hombre rico que jamás tuvo que pasar por penumbra económica alguna? 

Por otro lado está la hija de Vladimir, una mujer hedonista que jamás ve a su padre sino hasta que se encuentra en peligro de muerte. El tratamiento del conflicto sobre el enfrentamiento familiar, así como la educación que los padres profesan, tiene esa forma rusa de narrar la tragedia. Pienso en Dostoievski y en Chéjov por decir algo. Son las núcleo-historias que nacen en lo íntimo de la familia y que despliegan su universalidad.

Andrey Zvyagintsev tiene la vena de los narradores que nos presentan con economía de la imagen y del lenguaje, encuentros, hechos punitivos, trascendentes, que no tienen que ver con la estridencia de una discusión en una pareja latinoamericana (por ejemplo). Son diálogos inteligentes, contundentes, que abren boquetes. Es ahí donde los personajes actúan y traman, es la psicología del personaje la que transmite las palabras, las miles de palabras y sensaciones que nos presenta una escena.

Elena sufre por la decisión impostergable que debe tomar, saciar la rabia del hijo, hacer lo que él diga. La acción que debe llevar a cabo la subleva, al saber que el futuro de su familia depende de ella, la sobre-vivencia  de su estirpe está en sus manos. Por eso debe actuar, debe llevar ese amor hasta las últimas consecuencias. Me pongo en tensión cuando recuerdo que la violencia psicológica no es perceptible, que se genera en campos donde es mucho más complicado salir ileso. La mente humana puede ser tan maleable por el miedo que se ejerza. La lucha de clases también importa en la trama, es un poder que se aferra a no dejar que los humanos transiten libremente, siempre presente en esa poderosa lucha entre los pensamientos de distintos estratos sociales. Vladimir lleva con Elena diez años, y en esos diez años se pudo gestar una tragedia: no se sabe qué vida llevan las personas hasta que sus acciones los delatan. Estamos ante una obra que trasciende por su belleza narrativa, pero también por la perspectiva de la violencia hacía la mujer, que podría pasar como una acción familiar, velada, como las que muchas viven día a día. Pienso en la película como una maquinaria de relojería, donde todo se encuentra colocado en su lugar, con la visión de un director que encuentra el punto preciso entre forma y fondo.

Author: ojopinea

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