Sangre (2005) Director: Amat Escalante. Por Arlet Becerra Rodríguez

En estos días de inmediatez por doquier uno inserta el disco y espera una
película entretenida con una historia concreta y actores profesionales que
dramaticen a tal grado que sea prácticamente imposible dejar de verla,
pero, ¿qué pasa cuando el film no es nada de eso sino que se apoya de per-
sonajes convencionales e inexpresivos para encarar lo más cotidiano de la
vida? Ésta es la apuesta del cineasta mexicano Amat Escalante con Sangre
su primer largometraje producido en el año 2005.
En la película se presenta a Diego, un hombre de aproximadamen-
te 45 años cuya vida se centra en trabajar contando las personas que en-
tran a un edificio y vivir con Blanca, su esposa, con quien constantemente
tiene problemas. Ambos enfrentan una relación basada en ver telenovelas,
comer juntos y tener sexo para matar el aburrimiento y la monotonía; en
otras palabras, son dos extraños que a pesar de vivir juntos no son capaces
de entablar una conversación ni sentir afecto por el otro.
A este dúo se incorpora Karina – hija de Diego con otra pareja –
que lejos de alegrar la vida de su padre genera conflictos al desear vivir con
él. Su personaje, como era de esperarse, es igual de indiferente y apático
que los otros, con pocas palabras y abrazos toscos que intentan sembrar
la semilla de una relación amorosa entre padre e hija en un campo que se
nutre de indiferencia.
Sangre está llena de escenas sin mayor relevancia como la cocción
de huevos para el desayuno y el transcurrir de personas por la entrada del
edificio, sin embargo, también cuenta con el abandono de un cadáver en la
basura que, a pesar de tener gran significado, es realizado con tal apatía por
parte Diego que cuesta trabajo creer que realmente sucede.
Los personajes aniquilan, pues, cualquier lazo que los intente re-
lacionar emocionalmente con algo o alguien; se rehúsan a encarar su par-
te sensible; destruyen la idea del cambio y se apegan a la costumbre, a la
monotonía que – sin darse cuenta – ya los ha matado a pesar de seguir
respirando. Así, Escalante no crea una historia que nos haga soñar con otro
mundo y anhelar ser alguien más sino un espejo que refleja la vida monó-
tona y frustrante de cualquiera de nosotros, ésta es la causa de sus tomas
largas y hasta tediosas: el querer girar la cabeza a lo que realmente pasa a
diario, a nuestra realidad.
De tal manera resulta evidente que enfrentarse a ver Sangre re-
quiere flexibilidad a un nuevo ángulo donde las cosas lucen tal como son,
donde el tiempo lejos de apresurar la historia le proporciona un transcurrir
tranquilo y constante que encaja con la personalidad y vida de todos los
personajes, pero que resulta abrumador si no se es paciente. Y es que en
el film los sucesos repentinos escasean obligándote a traspasar lo que se
muestra y cuestionar lo que pasa por la mente de Diego al enfrentar una
vida tan vacía; de repente ya no es él quien padece vivir así, sino uno que a
pesar de estar del otro lado de la pantalla puede sentir el peso de la costum-
bre en los hombros y preferir cargarla a costa de seguridad.

Author: ojopineal

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