Tesnota (Demasiado cerca)

(Rusia, 2017)

Director: Kantemir Emelianov

Por: Ángel Juárez Juárez

1998, Nálchik capital de la republica de Kabardia-Balkaria ubicada al norte de Rusia, se vive la disolución de la URSS y la latente guerra en Chechenia; es el marco donde se desarrolla la película del año 2017 realizada por el director ruso Kantemir Balagov. El filme es un drama que se centra en la vida de una familia judía ubicada en la ciudad de Nálchik, en pleno conflicto social y político causado por la guerra y la lucha de etnias que habitaban las repúblicas del Cáucaso norte ruso. De todas las comunidades existentes, la judía era una de las más vulnerables y afectadas.

La familia está compuesta por los dos padres, un hijo y una hija. La película se desarrolla desde la perspectiva de Ilana, la joven hija de 24 años. A través de ella podemos apreciar la relación familiar. El padre tiene un taller mecánico, el cual es el sustento de toda la familia, la madre es una ama de casa tradicional y conservadora. David, el hijo menor, está a punto de contraer matrimonio, e Ila se dedica a trabajar en el taller de su padre llevando toda la responsabilidad de arreglar los autos. La vida de la familia da un giro cuando, después de la cena de compromiso de David, la madre recibe la noticia de que él y su prometida fueron secuestrados. Al no poder pagar el rescate buscan el apoyo de su proposicomunidad, de la cual solo reciben esperanzas de ayuda (el director recuerda que en ese momento se vivían muchos secuestros, los más afectados eran los judíos).

Este es el detonante que hace estallar los problemas y tensiones familiares. Comienzan los conflictos, los lazos entre los demás integrantes se empiezan a romper y la relación que más sale dañada es entre la joven y la madre (relación que está al nivel del drama interpretado por las protagonistas de sonata de otoño de Bergman).

Ilana, entre tantos sucesos como un intento de estafa hacia su familia al tratar de conseguir el dinero para el rescate, la prohibición de tener un novio no judío, la discriminación por los amigos de su novio y el intento de un matrimonio arreglado resulta ser la más afectada. Antes tales hechos la chica siempre se muestra rebelde, su único escape es la relación con su novio de nacionalidad Kabardiana, la cual se ve interrumpida después de una discusión fuerte con los padres. Estos deciden casarla con el hijo del rabino, quien, a cambio, les promete el dinero para recatar a David siempre y cuando se consume el matrimonio. Ilana no acepta, y decide “deshonrar” a la familia perdiendo su virginidad fuera del matrimonio. Esto crea una ruptura completa de la relación familiar en la cual Ilana se revela no
sólo contra la discriminación y la familia, sino que también muestra un gran rechazo al machismo que la sometía en aquel momento; desde su padre, su hermano, su novio y sus amigos, hasta su matrimonio arreglado. esto nos da un ejemplo de la vida de las mujeres en las repúblicas de la federación rusa en la época de los 90s.

El director, más allá de mostrarnos un simple drama familiar, nos hace conscientes de la situación hostil y cruda que se vivía en aquella época en el Cáucaso norte. El nacionalismo identitario y la constante lucha de etnias hacía muy difícil la vida en ese rincón del mundo, más para el pueblo judío al ser minoría y por consiguiente marginados. El director vivió este conflicto en carne viva en su infancia, la marginación social, la guerra de Chechenia que afectó a todas esas repúblicas; lo plasma en el filme al recordar cómo se trasmitían las torturas a soldados y civiles, ejecuciones en masa y la lucha bélica que parecían el pan de cada día. Esto se explicita en una escena donde nuestra protagonista, junto con los amigos de su novio, ven en televisión dichos actos que ante sus ojos les resultan perturbadores.

Siempre ha existido, a nivel político, una división de pueblos y comunidades, debido a los nacionalismos identitarios que surgen con el interés de hacer divisiones, reparticiones y separaciones de otros: Para Alain Badiou “las proposiciones identitarias, las que siempre aspiran a la división, consideran el fuera-de-lugar (hors-lieu) como un peligro; ellas finalmente desembocan en la xenofobia, en el racismo y todo este tipo de cosas”[1].

Por ejemplo, esto se hace presente en el filme cuando Ilana discute con su mamá acerca de su noviazgo con el joven kabardiano. En un momento la madre le dice: “no estarás con él, no es de nuestra tribu”, a lo cual la joven solo reacciona burlándose al darse cuenta de la forma de pensar de su mamá. Por su parte, el novio también pasa por los mismos prejuicios identitarios cuando él la invita a pasar la noche con sus amigos en una reunión para ver televisión, beber y drogarse. Antes de reunirse él le advierte a ella que finja ser kabardiana para que no se den cuenta que es judía y no pertenece al mismo grupo étnico, ya que, según uno de los amigos, los judíos solo “son buenos para hacer jabón”.

Este nuevo cine social y político contemporáneo nos muestra las clases más marginadas y desamparadas que existen en todo el mundo. Un ejemplo son las películas de Pedro Costa, un cine que nos expone la situación de marginación y exclusión en la que viven inmigrantes africanos en los barrios bajos de Lisboa. Tanto inmigrantes como pobres, jóvenes lisboetas drogadictos y enfermos conviven en un mundo que parece invisible al resto, excluidos porque son los otros, los que no se identifican con el demás. Lo que hace Pedro Costa, al igual que Balagov, es hacer visibles estos pueblos relegados socialmente, pero sin explotar su sufrimiento, hacer denuncia o protestar por tal situación; nos exhiben la crudeza y hostilidad de sus vidas cotidianas.

Es por esto por lo que es tan importante el personaje de Iliana, es ella quién expone su rechazo ante cualquier injusticia, tiene el papel de crear Disenso[2] y emanciparse de una dominación ya establecida por la sociedad rusa, la familia, las disputas identitarias entre pueblos y el machismo.

Ila representaría ese cuerpo político que hace fisuras a ese orden establecido por la sociedad rusa. Para Jacques Ranciére, “la cuestión política es antes que nada la de la capacidad de unos cuerpos cualesquiera de apoderarse de su destino”[3]. Ella con sus acciones siempre en contra de cualquier dispositivo de dominación, se intenta emancipar y crear un nuevo panorama de vida, un nuevo mundo en el que ella pueda habitar sin ningún tipo de violencia o discriminación constante.

La estética y la política que utilizan estos cineastas es muy característica, el mundo que Balagov compone para Ilana es azul, aprovecha casi cualquier plano y secuencia para colocar objetos de ese color a su alrededor. Desde su vestimenta siempre con una o dos prendas azules, hasta los objetos cotidianos que utiliza la joven protagonista, ella vive en un mundo rodeado por decorados azules y turquesa. El director kabardiano construye cada plano a detalle con los elementos que él requiere para darle fuerza y valor simbólico a la imagen, esa gama de colores representa para Ila la libertad que siempre ha buscado y que los demás le han negado. Balagov construye naturalezas muertas muy al estilo de Pedro Costa como en dos de sus filmes más representativos: El cuarto de Vanda y Juventud en marcha [4]. Costa solamente coloca su cámara y registra sin la necesidad de crear una composición detallada de la imagen. Esta es la muestra de ese cine social y político que intenta hacer algo nuevo. Es un cine que no tiene la tarea de crear denuncia o protesta, de educar e instruir las personas, sin embargo, tiene la capacidad de establecer disensos y romper con las jerarquías sociales ya establecidas. Es un cine que le devuelve la riqueza a esos mundos que antes no eran apreciados, es lo que lleva a Balagov a resaltar la importancia del mundo de Ilana que siempre esta dominado por la belleza del color azul que siempre la envuelve.

No es gratuito que el director de 26 años se llevara el premio Fipresci en la sección Un certain regard del festival de Cannes por este filme, calificado como uno de los mejores debuts para un director tan joven, pues realizo una película que nos exhibe en la pantalla parte de una de las sociedades más marginadas a nivel global. De esta manera se le puede poner al nivel de los filmes sociales de Pedro Costa, Tariq Teguia, Jia Zhangke, Béla Tarr, incluso la película de 2015 del mexicano Rodrigo Plá Un monstruo de mil cabezas. Estamos frente a un nuevo cine social y político que ya no hace denuncia ni protesta, sin importar etilos o escuelas, diferencias o similitudes, se trata de proyectar nuevas formas de experiencia, disensos y riqueza de aquellos que han sido desamparados, excluidos o marginados
socialmente.


[1] A. Badiou, Ética y política del acontecimiento, (México: Paradiso editores, 2016) p.18

[2] Para Ranciére el Disenso representa el corazón de la política misma, es una ruptura en el orden normal de las cosas para hacernos ver un nuevo panorama de lo posible en donde se modifican las maneras en que una comunidad habla, piensa y actúa, se trata de una total reconfiguración de las sensibilidades.

[3] J. Ranciére, El espectador emancipado, (Buenos aires: Manantial, 2013) p.81

[4] Pedro Costa no denuncia exponiendo la situación precaria en la que viven los marginados, tampoco se ve una protesta de eso personajes, ni siquiera a parecen los agentes de dominación, La política de la estética del cineasta consiste en utilizar en cada ocasión los escenarios donde viven los desamparados para tomar objetos, desde botellas, ventanas, o las mismas viviendas casi destruidas para volverlas objeto del arte. Un ejemplo son esas casas semidestruidas mostrándonos una variedad y mezcla de colores que hacen de esas paredes una digna pintura al nivel del arte de los museos, es un arte devuelto a la vida misma donde es más apreciado.

Author: ojopineal

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